3 4 });
Seleccionar página
Autoestima es, en parte, valorar donde estamos en el presente.

Autoestima es, en parte, valorar donde estamos en el presente.

¿Quién no se ha comparado alguna vez? ¿Qué sucede cuando comparo mi yo real, con mi yo deseado?  De por sí, no es negativo ¡ni mucho menos!. En una dosis adecuada nos ayuda a ponernos en marcha para el cambio. ¿Cuándo lo es? Cuando el deseo de cambiar no proviene de nosotros mismos, es decir, no somos nosotros  los que queremos cambiar, si no que el cambio es impuesto.

Si no consigo llegar donde me dicen que debería llegar, nos podemos sentir fracasados y nuestra frustración por no llegar al objetivo aumenta. Por mucho que me esfuerzo, no consigo cambiar, el deseo se va esfumando, me siento estancado o estancada.  Si esta distancia, de donde debería llegar a donde realmente estoy, va aumentando, mi nivel de autoexigencia aumenta así como los autorreproches y disminuye mi autoestima.

“He llegado a un callejón sin salida”. ¡NO! ¿Qué debo hacer cuando entro en un callejón sin salida? Salir por donde entré. ¿Cómo?  DÁNDOME VALOR. Debemos valorar donde estamos, lo que somos ahora, nuestro YO REAL.

Si queremos avanzar es por un DESEO (que no OBLIGACIÓN) de AUTOSUPERACIÓN. No me siento inservible si no que deseo mejorar. No lograremos AUTOSUPERARNOS a nosotros mismos o mismas si partimos del autodesprecio en el presente.

Si nosotros tomamos la decisión de querer superarnos desde la aceptación del presente, obtendremos un doble beneficio, por un lado pondremos en marcha el aumento de la autoestima y por otro lado, estaremos avanzando hacia la propia AUTONOMÍA fijando nuestras propias metas.
Ilustración de Mafalda