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A veces queremos decir que no, que no nos apetece hacer algo o bien expresar alguna opinión contraria a la de la persona con la que hablamos pero nos da cosa, reparo. No queremos quedar mal o bien herir a la otra persona por miedo a no ser aceptados o sentirnos “malas personas”. A veces, decir NO, cuesta. Y, si lo conseguimos, hay veces en las que podemos sentirnos culpables así que evitamos expresarnos… pero ¿ por qué?

Poder decir aquello que pensamos o sentimos de manera correcta, sin sentirnos culpables y respetando a los demás y a nosotros mismos es una de las definiciones posibles de la ASERTIVIDAD.

Es importante tanto aquello que se dice, nuestras palabras (mensaje verbal), como el cómo se dice: nuestro tono de voz, nuestros gestos, la mirada (mensajes no verbales).

La falta de asertividad produce, básicamente, dos tipos de conductas o patrones de comportamiento: PASIVOS (la persona se muestra sumisa y callada por no herir a los demás o por no quedar mal) y AGRESIVOS (la persona que se relaciona de gritando, humillando a los demás, porque quiere conseguir aquello que desea sin tener en cuenta a los demás).

Conseguir ser asertivos no hace que consigamos todo lo que queremos. Lo que sí que logramos haciendo uso de la asertividad es sentirnos bien con nosotros mismos, ya que de esa manera nos hemos podido expresar de manera coherente respetando al otro (ya que hemos utilizado las palabras correctas, el tono correcto…) y a nosotros mismos (no nos hemos humillado haciendo o diciendo algo con lo que no estamos de acuerdo).

La ASERTIVIDAD es una habilidad social que se aprende y por lo tanto se pude entrenar. Cuántas más veces podamos practicar, más fácil nos será la próxima vez que lo intentemos. 🙂

Por ejemplo, podemos empezar a comportarnos de manera asertiva en un entorno en el que nos sintamos confiados, nos sintamos a gusto y seguros. En ese entorno, os proponemos probar un sencillo ejercicio: si te proponen un plan que no te apetece, exprésalo y explica porque, si es que ese porque existe. Dilo tranquilamente, de forma segura, ateniéndote a uno de tus derechos asertivos básicos: decidir qué hacer con nuestro cuerpo, tiempo y propiedad.

Es un proceso lento, pero del que se obtienen grandes beneficios. Pruébalo y cuéntanos qué tal te has sentido y lo fácil o difícil que te ha resultado hacer uso de uno de tus derechos asertivos!

El Equipo de Equilibri Psicòlegs está preparando un taller para entrenar la ASERTIVIDAD, ¿Te gustaría probar?.